• El compromiso está muy presente en las Fuerzas Armadas. Surge del primer deber del militar, la disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario. Sin este compromiso sería imposible alcanzar el éxito en las misiones que nuestros militares, tienen que llevar a cabo. Un compromiso que se alimenta de la determinación y de la firme creencia de estar haciendo en todo momento lo correcto en las situaciones más complejas.

  • El código de conducta de los militares está definido por un conjunto de valores muy concretos, valores que forman parte de su código ético y que deben observar todos los miembros de las Fuerzas Armadas para integrarse con normalidad en la vida militar. Entre todos esos valores, la disciplina, más que un valor, es un factor de cohesión que obliga a todos por igual, que tiene su expresión colectiva en el acatamiento a la Constitución y su manifestación individual en el cumplimiento de las órdenes recibidas, entre definidos límites a la obediencia.

  • Hay valores que son intrínsecos de algunas profesiones. En el caso de la profesión militar, la solidaridad es, sin duda, uno de ellos. Deberás actuar con arreglo a los principios de objetividad, integridad, neutralidad, responsabilidad, imparcialidad, confidencialidad, dedicación al servicio, transparencia, ejemplaridad, austeridad, accesibilidad, eficacia, honradez y promoción del entorno cultural y medioambiental. Todo eso es ser solidario.

  • El trabajo en equipo es fundamental para llevar a buen puerto los proyectos más ambiciosos. Y hay algo que mantiene la cohesión de un equipo: el compañerismo, la capacidad de brindar tu apoyo al que está a tu lado, de forma desinteresada, cuando lo necesita. En las Fuerzas Armadas, el compañerismo es la expresión de la voluntad de asumir solidariamente con los demás el cumplimiento de la misión, contribuyendo de esta forma a la unidad de las mismas.

  • En la actualidad más de 16.000 mujeres se integran en nuestras Fuerzas Armadas. Desde septiembre de 1988, la tradicional configuración de nuestros Ejércitos, exclusivamente masculina, ha ido evolucionando hasta lograr la plena incorporación de las mujeres en sus filas. Esta incorporación se ha materializado mediante una serie de medidas y normativas de conciliación familiar en las que se ha dado especial relevancia a la maternidad y a todo lo relacionado con ella.

  • Si has decidido ingresar en las Fuerzas Armadas, seguro que lo haces con ilusión, uno de los pocos valores que no sólo aportarás, sino que te será devuelto con creces cuando entiendas que ajustando tu conducta al respeto de las personas, al bien común y al derecho internacional aplicable en conflictos armados, contribuyes a que la dignidad y los derechos inviolables de la persona sean considerados valores irrenunciables, que tenemos la obligación de respetar y derecho a exigir. Cuando llegue ese momento comprenderás el verdadero valor de la ilusión.

  • Las Fuerzas Armadas no sólo te ofrecen un trabajo desde el primer día, también tendrás la oportunidad de adquirir formación de manera continua mientras trabajas. Así, si decides dejar la carrera militar, podrás obtener una titulación homologada que te será de gran ayuda para encontrar trabajo, al reincorporarte a la vida civil.

  • El espíritu de superación personal es lo que nos permite alcanzar objetivos con los que algunos no se atreven siquiera a soñar. Este espíritu es el que comparten todos los hombres y mujeres de nuestras Fuerzas Armadas, un valioso aliado cuando hay que desenvolverse en los entornos más hostiles y hacer frente a las circunstancias más adversas.

  • Las Fuerzas Armadas trabajan para garantizar y facilitar los procesos de promoción de todos sus miembros. Permeabilizando todas sus escalas mediante un sistema de promoción y ascenso que garantiza que el esfuerzo y la dedicación de soldados y marineros sea reconocido y compensado de forma justa y objetiva.